Demasiado
Me acerqué al chófer de la guagua, que era un muchacho joven, le toqué el hombro y le dije, muy suave: “Mira, perdona, ¿podrías quitar la música?”. Él, sin mirarme, me respondió en voz baja: “No, lo siento, pero no puedo, es una visita guiada, el CD es el guía, y además de la música trae las explicaciones, la historia de los volcanes, el uno de septiembre de 1730 la tierra se abrió, ese rollo, ¿sabes?”. Yo le dije: “Ya, pero esto de la misa de réquiem es demasiado”. “¿Demasiado qué?”, preguntó. “Demasiado, no sé, demasiado hermoso, demasiado conmovedor, y encima el paisaje, y la luz...”. “Pero es que está hecho para eso, para que sea bonito, para que se impresione la gente”. “Si no digo que no, pero es que llevo unos días terribles con tanta belleza, estoy toda revuelta, me duele el cuerpo entero, primero estuve en La Graciosa, luego en un concierto en la Cueva de Los Verdes, luego navegando y había ballenas, y ya no puedo más, me siento como despellejada”. “¿Y entonces por qué vienes a la Montaña del Fuego? ¿No sabes lo que es esto?”. “Sí, pero es que tengo invitados en casa, unos amigos de la Península, y los tengo que acompañar a todos lados”. “Pues lo siento, pero el CD no lo puedo quitar, la empresa me obliga, imagínate que los viajeros reclaman y dicen que nadie les guió la visita: me echan". “Bueno”. “Pero no te pongas así". “Es que me siento muy mal, tengo un desconsuelo...”. “Si te vas para el fondo se oye menos. Y puedes cerrar las cortinillas. A tus amigos les dices que te mareas”. “Ya”. “O si quieres te dejo mi mp3 y le subes el volumen al máximo”. “¿Y qué llevas?”. “Reggaetón”. “Pues igual...”. “Toma, mira, el play está aquí”. “Ay, gracias”.


De vez en cuando me pasaré a leerte un poquito, y cuando termine el cómic, nos echamos unos tragos y te lo enseño.
Besitos. (Comment this)