Japimil

Mira, perdona, no hace falta que me des nada si no quieres, pero déjame que te cuente, que nunca me dejan, me da una rabia, la gente es verme y agarrarse al bolso y decirme “no”, que no me da tiempo ni de abrir la boca, pero no me estoy refiriendo a ti, ¿sabes?, que tú ya lo tenías agarrado antes de que yo llegara, casualidad, será, claro, y fuá, cómo voy a robar yo nada con este cuerpo, mira qué piernas para correr, mira qué brazos, si me da una hostia cualquiera y me parte en dos, qué va, primero al hospital y luego al talego, no, no: yo soy toxicómana, eso se ve, no lo niego, pero no robo, fuá, lo que me faltaba; yo me acabo de poner, ¿sabes?, hace un ratito, y ahora estoy muy bien, pero no sé cuánto me va a durar, porque yo no me pincho, yo me lo fumo, mira, ¿ves?, y entonces eso, que no sé cuánto me va a durar, a veces el mono me vuelve en media hora, o una, a veces tarda más, dependerá, digo yo, de la calidad, ¿no?, y tengo que aprovechar lo que me dure para comer algo, porque enmoná es que no puedo comer, fuá, lo arrojo todo, se me pone una cosa aquí, y lo que como cuando puedo es un Japimil, ¿sabes?, también por lo de los dientes, que se me fueron cayendo todos, y el Japimil me va bien, vale tres euros, me pido los marnagues de pollo y las papas y el danap, ahora están regalando un perro de peluche también, chiquitito, y entonces eso, que si me puedes dar algo te lo agradezco, y si quieres vienes conmigo y me lo compras tú, para que veas que no me lo gasto en droga ni en alcohol, si no nada, a ver si llego al Mardonal antes de enmonarme, sí, un euro está bien, no te voy a decir yo cuánto me tienes que dar, gracias, ¿eh?, adiós, adiós.




