Cemento
Me despierto, me lavo la cara, me voy a la cocina. Mi madre me dice buenos días, me manda otra vez al baño a recogerme esos pelos de loca que llevo y, mientras, me pone el desayuno. Cuando vuelvo, en la mesa está mi tazón de leche, y, al lado, un bote de colacao, otro de gofio y otro de cemento. Elijo cemento. Le pongo dos cucharadas a la leche y la remuevo. Veo cómo va naciendo un puerto deportivo pequeñito en la ladera norte del tazón. Luego nace un hotel con talasoterapia y playa artificial.
Mi madre me dice que me beba la leche, pero a mí me da nosequé.
Mi madre me dice que me beba la leche, pero a mí me da nosequé.


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