Cola del banco (II)
[Antes oía a la gente hablando en la guagua. Ahora la oigo sobre todo en la cola del banco. También es que aquí en Lanzarote hay más bancos que guaguas. Bueno, sea donde sea, insisto en reivindicar al poeta Roque Dalton, maestro recolector de conversaciones ajenas, y en dedicarle esta pieza absurda]
"Todo el mundo no es igual, no se puede medir a todo el mundo por el mismo trasero".
"A mí no me estés volviendo loca. Si quieres casarte por la iglesia, te casas. Si lo quieres hacer por el rito balinés, pues balinés, a la playa todo el mundo, unas floritas y ya está. Ahora, una cosa te digo: por el rito balinés no hay tarta".
"Es que la vida es una mierda. Bueno, la mía".
"Esta mañana me pesé. Ciento dos kilos seiscientos gramos, sin zapatos. Qué asco de socialistas. Con Aznar yo pesaba ochenta y cinco kilos y estaba hecho un figurín. Menos mal que ya falta poco para las elecciones".
"Al sector lo que le hace falta ya es un repulsivo".
"Mamá me llamó y me dijo: 'en la tele salió que habían matado a una chica en tu ciudad', y yo le dije 'sí, la pobre, tan jovencita', y Mamá me dijo 'ten mucho cuidado, hija mía', y yo le dije 'tú tranquila', y ella dijo 'haz el favor de no andar sola por ahí de noche', y yo le dije 'sí, Mamá', y ella me dijo 'y no le lleves la contraria a nadie', y yo dije 'pero Mamá', y ella dijo 'sí, porque tú te pones tan levantisca, yo no sé de dónde habrás sacado ese genio', y yo ya no dije nada, total para qué".
"Pues me mandó el médico a hacer deporte, que la vida sedimentaria es muy mala".


Fantástica recolección fruto del "intrusismo conversativo" u "orejas parabólicas". Un beso (Comment this)