Tila
Se me comen los nervios. Ya no sé qué hacer conmigo. Voy a la cocina y miro en el roperito alto. Tila. Sí. Pongo agua a hervir, cojo la taza, el colador, una cuchara. Espero. El agua se va empapando del amarillo suave de las flores de tila. Pienso. Calculo cuánta tila me queda. Me voy al baño. Abro el grifo del agua caliente. Cuando el espejo empieza a empañarse, me arrodillo al borde de la bañera y voy rompiendo las bolsitas. Despacio. Respiro el vapor. Luego me desnudo y me baño. Me quedo dormida. Cuando me despierto, la tila y yo estamos frías y pegajosas. Yo, además, un poco azul.


Me encantaría estar en la presentación de ese libro Mariache pero lamentablemente no va a ser posible... Tengo, eso si, una visita pendiente en breve a Lanzarote y tu puedes solicitar cobijo en Madrid cuando te apetezca así que a ver si aprovechamos esto para tomarnos unas cervecitas juntos ¿vale? ¡Un besazo y hasta pronto! (Comment this)
Joder, Elisa me pasó Vida Tinta esta mañana y me lo estoy bebiendo. ¡Qué rabia no haber podido compartir contigo más que quince o veinte minutos en La Laguna!
Ese libro será el que toque regalar este año, te lo digo en serio. Es un viaje en la boca para los pretenciosos que de vez en cuando nos ponemos a juntar letras creyendo que no lo hacemos del todo mal...
Un abrazo gordo,
Idaira.
PD: Tenemos una entrevista pendiente ;-)
(Comment this)